17 de octubre de 2009

Paolo Buzzi - LLuvia en el pinar antidanunziana

(1916)
La imagen está tomada de acá

Lluvia en el pinar antidanunziana
Palabras en libertad

(a la izquierda)

Fórmula química del efluvio del agua
A Z Oº C L

(a la derecha)
para batería entonaruidos (las otras tres palabras no alcanzo a verlas)

(abajo)
10 millones de agujas de madera cada 10 m cuadrados

Paolo Buzzi

Aldo Palazzeschi - Déjenme divertirme

(1910)


¡Tri tri tri,
fru fru fru,

uhi uhi uhi

ihu ihu ihu!,


¡El poeta se divierte

locamente,

desmedidamente!
No lo insulten,
déjenlo divertirse

pobrecito,
estas pequeñas tonterías

son su entretenimiento.


Cocù rurù,
rurù cucù,
cuccuccurucù!

¿Qué son estas indecencias?

¿estas estrofas extravagantes?
¡licencias, licencias,
licencias poéticas!
Son mi pasión.


Farafarafarafa,
tarataratarata,
paraparaparapa,
laralaralarala!


¿Saben qué son?
Son las sobras,
no son estupideces,
son..... los desechos
de las otras poesías
.


Bubububu,
fufufufu.
Friu!
Friu!


Pero si de cualquier nexo
carecen,
¿para qué las escribe
ese tonto?


Bilobilobilobilobilo
blum!
Filofilofilofilofilo
flum!
Bilolù. Filolù.
U.


No es verdad que no quieren decir,

quieren decir algo.

Quieren decir…

Como cuando uno se pone a cantar

Sin saber la letra.
Una cosa muy vulgar.
Y bueno, así me gusta hacerlo.


¡Aaaaa!
¡Eeeee!
¡Iiiii!
¡Ooooo!
¡Uuuuu!
¡A! ¡E! ¡I! ¡O! ¡U!


Pero jovencito,
dígame un poco una cosa,
no es la suya una pose,
querer con tan poca cosa

mantener alimentado

tan enorme fuego?


Huisc... Huiusc...

Huisc... Huiusc...

Sciukoku koku koku,
koku koku koku,

Sciu

ko

ku.


Pero ¿cómo hay que hacer para entender?
Usted tiene muchas pretensiones,
pareciera que usted escribe en japonés.


Abì, alì, alarì.
¡Riririri!
Ri.


Déjenlo nomás que se divierta,
es más, es mejor que no termine.

La diversión le costará cara,

Lo tratarán de burro.


Labala
falala
falala
y luego lala.
y lalala
lalalalala lalala.


Es verdad que es un riesgo muy fuerte

escibir cosas así

que hoy en día hay profesores

por todas partes.


Ahahahahahahah!
Ahahahahahahah!
Ahahahahahahah!


En fin,

yo tengo totalmente razón,
los tiempos han cambiado,
ya nadie exige nada más

de los poetas:

¡déjenme divertirme!


La traducción es mía, el texto está tomado de GUGLIELMINO, S, Guida al Novecento, Milano, 1971, p 171. Las estrofas en cursiva, en el original, tienen rima consonante; pero preferí no retorcer demasiado el castellano de mi versión.

10 de octubre de 2009

Desasosiego empático


Vista de (lo que queda de) el galpón de montaje de los Talleres Bahía Blanca Noroeste
tomada desde un hueco del paredón de calle Malvinas, junto al dibujo con el que los vecinos del barrio piden la apertura de la calle Blandenguez.


¿Desde dónde contar, representar y escribir este horror? ¿Con qué lenguaje?
¿Qué tengo que ver yo, qué tiene que ver mi familia con esta historia, con estas personas a las que entrevisto y que me cuentan? ¿Por qué siento la necesidad de indagar, conocer, contar esto que fue, este desastre, lo que pasa ahora con todos los que estuvieron ahí?

¿Cómo hacer para no quedar atrapada en la versión de un pasado recortado por la distancia, idealizado por la propia nostalgia de la juventud de quienes hablan, mistificado por el contraste con un historia reciente que a duras penas pueden decir? ¿Cuánta resistencia interna hay que oponer a los relatos minucisamente apocalípticos para seguir pensando que sí vale la pena tratar de entender y decir qué fue lo que pasó?

¿Cómo contrarrestar las explicaciones exaltadas, moralizantes y asbolutas (tipo "los argentinos somos así, no podemos tener nada", "los políticos son todos unos hijos de puta", "todo esto venía de arriba, qué podíamos hacer"), los desplazamientos tranquilizadores (por ejemplo, espantarse por los edificios mismos en ruinas ), y los juegos de victimización/demonización de quienes tuvieron que ver en esto?

¿Cómo contrarrestar lo más fuerte, lo más pregnante, lo más cómodo para todos, con respecto a este tema, cómo contrarrestar la tendencia al borramiento y al olvido?

8 de octubre de 2009

Montale - Piropo, para concluir

.
.
Maravillosos tus brazos. Cuando
muera vení a abrazarme, pero
sin el pullover.
.
.

La traducción es mía, a partir de Piròpo, per concludere, del libro Poesie disperse, en E. MONTALE, Tutte le poesie, Mondadori, Milan, 2000, p 853.

Puerta





La reja de una casa en gorriti al 700, de la época en que la mayor parte de las casas de este barrio eran de gente mas o menos acomodada, y los vecinos se esforzaban para que sus casas (o las puertas, al menos) luzcan con cierto ornamento.

4 de octubre de 2009

Arte Cisoria

Arte Cisoria es un tratado de arte culinaria, escrito en 1423 cuyo autor es el Marqués de Villena.
Empecé a trabajar en estos poemas en 1999. Algunos de ellos, y ya agrupados bajo este título, aparecieron en Vox Virtual, nº 13, en Diario de Poesía, nº 69 (diciembre 2004-marzo 2005), p 5-6 y en la Antología 23 chichos bahienses, Vox, 2004, páginas 93-97.


1
Nada,

nada tiene que ver con cuestiones de higiene:

la transpiración cae
en la masa del pan
cerca del horno a la madrugada

la sangre del dedo
apenas tajeado
sobre la paleta entera.


2
Ya estás cansado

tantas horas,
desde las cuatro o antes
tal vez al lado
de la noria
que no para;

y te pegás un tajo,
en cualquier lado
aguantando
el dolor, la sangre, el sarcasmo
de quien te lleva,
como siempre,
a la enfermería.


3
No es tanto el peso

de las botas de goma,
o el roce constante del mango
de plástico del cuchillo
o el tener que llevar el cabello atado
bajo la cofia blanca
(no sea cosa que
se vaya a caer un pelo):
es la humedad
sobre la ropa mojada,
la que molesta
cuando la sangre salpica.

 
4
Sobre la piedra húmeda

la hoja en círculos
deslizándose
dos o tres vueltas
de un lado y del otro;
y la yema del dedo todo
a lo largo del filo
empastada
con agua caliente y polvo
promiscuo de piedra
y acero

5
Los tubos de luz enceguecen

a esta hora y más
cuando uno llega tarde cansado y tiene
que agarrar el martillo y darles
a los animales seco
tratando de no romper el seso
mientras callados los viejos
terminan,
antes que enciendan la noria,
de afilar su cuchillo
en las piedras.


6
Como la hoja que

cuanto más horada
y penetra
y repasa
y se gasta

más se afila
y se afina

hasta que de ella no queda
prácticamente
nada.

7
No es común un toro blanco en la manga.

Ni tan inmenso,
ni tan hermoso.
Ocupa solo todo el cajón; y con él, el ritmo
monótono de los golpes
en la nuca se corta.
Cabecea, se mueve, se agita;
pero no cae.

Catorce veces. Al final,
hasta el capataz viene.

Recién ahora logran
colgarlo en la noria; y tienen

que llevar agarrada esa cabeza,
para que no se enganche en el piso,
para que llegue al sitio del degüelle,
desangre,

y se la corten.


8
Se te acerca despacio

el caballo sin recelo
te conoce
lo vas trayendo
le clavás
hasta el corazón el puñal;
se desangra lento
tambalea
al final
se le abren las patas
se cae.

Lo charquean después
y en bolsas
en pozos
ponen la carne
para que no se pudra


9
Por los potreros

de noche sin zapatos
entre chañares secos,
alambrados y desagües,
Elena perseguida
por el miedo y por un hombre
con un cuchillo en la mano;

entre las plantas de agropiro,
se queda ella con los chicos,
todos quietos y en silencio,
hasta que él se duerma
y la borrachera
se le pase.

 
10
Elena parte el pan

recién sacado del horno
de ladrillos las gallinas
pisotean las migas
embarradas y la sombra
de la parra seca,
deshaciéndolas
con sus patas
en el agua mansamente turbia
de la acequia;
con sus dedos
ajados
parte, Elena,
el tierno bollo
salado
para que Alvarito coma.

11
La lancha entre cabezas

secas escamas
espinazos
y Tobías magnífico
con su delantal
de plástico y su mujer
bajo la sombra
del sobretecho blanco,
desbordándose
de filetes limpios
la mesita
metálica.

12
Parece que el tajo no fue

seco y preciso; se ve
que el cuchillo no estaba
bien afilado. Una pena,
la carne de chivito queda
mucho más tierna cuando
no patalea ni grita y la sangre
cae en seguida en el tacho.
(Y es que se nota la diferencia,
se nota en la consistencia
al asarlo).

13
Hendir la hoja cada vez

hasta el más oscuro rincón
descoyuntando los huesos,
sin que se rompa la carne;
deslizar la pulpa despacio
con las manos para dejar
limpio el cartílago, la carcasa entera,
alas patas pechugas; sí,
fueron varias las navidades
hasta la madrugada deshuesando;
después lo rellenás
con ananá jamón nueces lo cosés
con hilo y lo dejás
listo para meterlo al horno.


14
Habría que terminar

de pelar la fruta;
¿y esa manzana que está,
así, como machucada?
¿la habrán dejado crecer
demasiado tiempo en su árbol,
o madurar al sol y podrir
bajo el calor áspero o algún
pájaro, tal vez
la habrá picoteado?
Habría que pelarla, cortar
lo poco o mucho que se pueda usar
y lo demás,

tirarlo.

15
Huecas carcasas

cartílagos
Leticia apila
en tierna
montaña
descoyuntada

(después tendrá
que retocar un poco
el esmalte en esa uña
que se ha quebrado).


16
“Una de las virtudes del fracaso es mostrarnos

que al final muy pocas cosas
dejan huella en el mundo”.

Pero quién sabe
si los tajos en la carne
con el tiempo
se borran.


17
Que las palabras descubran

inmediatamente las cosas
es algo
que raramente se da; más bien
se trepan unas a otras,
escondiendo entre sus letras
silencio, suciedad y olvido,
y se estrujan destilando
sangre, sopor o ensoñamiento
inocente del dolor
indiferente al tajo
indecente y al hedor:
filo y no cuchillo:
distancia respetuosa y no desprecio
incomprensible;
incertidumbre en vez de hartazgo
una cierta pena, y no la muerte;
naturales cambios
en vez de despedazamiento.


18
A cada hachazo

saltan en pedazos
las rodajas viejas,
abriéndose por entre sus grietas
la madera reseca.
Para la cocina económica
igual
esos pedazos
sirven;

sí,
son los mejores.


19
Cabría un dedo

entero en lo hondo
del tajo recién
abierto venciendo
el dedo el espacio
de la milimétrica
espesura de la hoja
entre esas fibras
cabría
si no estuviera lleno
de sangre
todavía
demasiado fresca.

20
Empuñándolo

como en un juego
como asentando el filo
sobre la carne
acariciando
como en la chaira de madera
la hoja,
estremeciendo la piel
bajo el peso
imperceptible
del cuchillo
dibujada lenta
la sangre
en un hilo.

21
El acero no se repara

al quebrarse
tampoco la carne
mal tajeada.

Ninguna enmienda es posible
sí la compensación:
una hoja nueva,
otro cabo,
y el propio,
en lugar
de algún cuerpo mal
despostado.

Frutillas licuadas, de varios modos


Motivada por el calor de la primavera, y tentada por las fotos y las recetas de Artemisia ayer licué:

1) Frutillas, unas cucharadas de azúcar y un pote de yogur de vainilla

2) Frutillas, una banana, una naranja exprimida y un pote de yogur de vainilla.


Algo así como un trago con las frutas del paraíso, pero aquí y ahora.


per se dabat omnia tellus,
contentique cibis nullo cogente creatis
arbuteos fetus montanaque fraga legebant
Ov, Met. I, 102-104)

Eso cuenta Ovidio sobre la edad de oro, que cuando la tierra daba de todo sin que hubiera que trabajarla, también se podían tomar así, las frutillas silvestres.

30 de septiembre de 2009

Dulce de frutillas, por Gabriel Rivas


Una nube de espuma rosada, se forma, después de haber puesto un kilo de frutilas y tres cuartos kilo de azucar a fuego máximo, dijo Gabriel, el dueño de la verdulería que está al lado de la Cooperativa.

Una nube de espuma rosada.

Me compré una bolsa llena de frutillas, solamente para eso.

......................................................................................
Gabriel, el verdulero, tiene 27 años, hace dulce de frutilla, diseña prototipos de autos de carrera, hace planos de construcción con la precisión de un ingeniero, y habla sobre historia egipcia o griega (según el programa que estén dando ese día por televisión, en uno de esos canales de documentales por cable) o sobre historia argentina (mejor todavía): Rosas, Rivadavia, Sarmiento, si se da la ocasión.

24 de septiembre de 2009

Ginna - Las locomotoras con medias

.

.

“¿Y si la bóveda de nuestro cerebro fuera la campana de una chimenea ahumada por nuestros negros pensamientos llenos de tizne?

.

A lo largo de los años de nuestra vida nunca hemos rasqueteado ese hollín tenebroso”.


[...]

…Es cierto que nosotros sentíamos que la campana de nuestro cerebro se ahumaba con pensamientos llenos de tizne mientras nuestro corazón llameaba con lenguas rojizas de incendio.



La imagen y el texto (que yo misma traduje) están tomados de MASI, Alessandro (ed), Zig Zag. Il romanzo futurista. Textos de Soffici, Corra, Conti, Ginna, Benedetta, Spiridigliozzi, Sanzin y Marinetti, Il Saggiatore, Milano, 2009, p 174-175

22 de septiembre de 2009

Una rosa


Ayer me regalaron una rosa, una rosa de chocolate.

Una rosa oxímoron.

No sé cómo comerla.

16 de septiembre de 2009

Artemisa/Diana en Efeso

Hace unos días ví estas fotos y leí un estupendo texto sobre Diana/Artemisa en Efeso, Turquía.



Me acordé del libro para los niños curiosos. y la ilustración de las siete maravillas del mundo.
Me acordé de las vírgenes/madres.
Me acordé de las clases de historia antigua.
Me acordé tambien de las de historia del arte.
Me acordé de Calímaco y de Ovidio.

¿Qué es esto?
Daría la impresión que nada es exactamente lo que parece, por suerte.


Las fotos son de Artemisia Comina, una de mis bloggers favoritas.

9 de septiembre de 2009

Rodajas de zapallo con ajo, cebolla y tomate al horno

Hubo una época, cuando ya se empezaba a retirar del trabajo (y de la vida) en que mi padre preparaba la cena. Trabajábamos, estudiábamos, nosotras. El empezaba a cocinar temprano, a la tarde, muy despacio.

A veces preparaba rodajas de zapallo al horno con mucho condimento, cebolla, tomate y pan rallado.

Paulatinamente, ingredientes como por ejemplo ají picante, azúcar, vino, descomunales cantidades de aceite de oliva, ajo, salsa inglesa, cebollas enteras se empezaron a mezclar y mezclar sobre las rodajas de zapallo de maneras cada vez más improbables e incomibles.

De vez en cuando (hoy, por ejemplo) los preparo así, los zapallos, con verdeo ajo y tomate picado. Son como un punto de encuentro, pero al que cada uno llega en momentos diferentes, cuando uno aún no ha llegado, cuando el otro ya ha partido.

6 de septiembre de 2009

Desempaque

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Después de un largo y ajetreado itinerario, el viajero considera que ha llegado a destino, desempaca y acomoda cada cosa en un lugar preciso que ha preparado, a ese fin, con amoroso cuidado: un poco de ropa y calzado (ya ha desechado por el camino casi todo lo que no usaba), fotos (blanco y negro, y en colores, en álbumes y sueltas), souvenires exóticos, estampillas, documentos, frascos vacíos que vuelven a traer el perfume de algunas noches de las que -sin embargo- no puede precisar casi nada, varias cartas, papeles llenos de firmas, recuerditos cuya proveniencia ha olvidado por completo pero que se volvieron parte entrañable e imprescindible del equipaje, tests de inteligencia, análisis de sangre, estampitas y medallas de la virgen maría, cuadernos en los que ha llevado más o menos preciso el recuento de las vicisitudes, errores, expectativas y maravillas del viaje, recortes de diarios, diskettes que sabe que no va poder leer ya nunca más en ninguna computadora, libretas en las que podría encontrar (si las releyera) caligrafías ahora ajenas peroque fueron -en otro momento- casi propias, cajas con alhajas valiosas y baratijas, mapas, un cepillo para la ropa, un par de pantuflas tejidas, un clavel rojo seco.

Espera, ya, no tener que volver a partir.

29 de agosto de 2009

Calímaco - La luz del atardecer en Alejandría

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A mí, suntuosa lámpara de veinte mechas,

Calistión, hija de Critias, me ofrendó al dios de Cánopo,
ex voto para su hijo Apellis. Cuando veas
mis llamas
dirás: ¡Luz del atardecer!, ¿cómo has caído?



El dios de Cánopo era Serapis y su templo estaba a algunos kilómetros al este de Alejandría de Egipto.
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Las traducción de Belles Lettres dice "estrella de la tarde" o "lucero de la tarde".
Pero se ve que ese traductor no ha estado ni una vez, al atardecer, en Alejandría.
No se habría perdido en el romántico cliché del lucero, y jamás habría podido olvidar el resplandor - en griego, en rigor, está en plural, brillos, fuegos, llamaradas-, el color y el calor de una tarde ahí.

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La traducción es mía, hecha hace mucho tiempo, cuando todavía sabía griego.
El texto del epigrama 55 de Calímaco está acá , en Callimachus, Hymns and Epigrams. Ulrich von Wilamowitz-Moellendorff. Berlin. Weidmann. 1897, en Perseus Digital Library . En la Antología Palatina: VI, 148.

22 de agosto de 2009

Gaspara Stampa - La materia


Mientras muy lentamente avanzamos con el Espejo de Amor, he aquí uno de los 250 poemas escritos por Gaspara Stampa, (1523-1554), en medio de la mundana vida veneciana del renacimiento, en el momento de mayor auge del petrarquismo más exasperante, y a lo largo de su agitada historia de amor con el conde COLLALTINO DI COLLALTO.


Yo no soy Gaspara, ni petrarquista así que ni todas las rimas son consonantes, ni todos los versos tan estrictamente endecasílabos.





Oh noche para mí dichosa y clara
más que los más dichosos días, y más claros,
digna de ser por los más elevados
ingenios, no tanto por mí, alabada.
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Tú fuiste fiel ministra de mis goces
solo tú todas las cosas amargas
de mi vida hiciste dulces y amadas
devolviendo a mis brazos a mi conde

.

Solo faltó que me convierta entonces
en la afortunada Alcmena, para quien
más de lo usual tardó en volver la Aurora.
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Ni aún así nunca podré yo hablar tanto
y tan bien de ti, noche blanca, que no sea
por la materia superado el canto.
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Tomado de Gaspara Stampa e Veronica Franco, Rime, a cura di Abdelkader Salza, Gius Laterza & figli, Bari, 1913, p 59.

17 de agosto de 2009

Tratados de amor


Encontré esto, hace poco, entre los despojos de una biblioteca.

Trattati d'amore del Cinquecento
a cura di Giuseppe Zonta
Bari
Gius Laterza e figli
1912

1- El Raverta: Dialogo de señor Giuseppe Betussi en el que se razona sobre el amor y sus efectos.
Apéndice: al magnífico caballero Luigi Cassola
2- Razonamiento del Señor Francesco Sansovino en el que brevemente se enseña a los jóvenes el bello arte del amor.
Apéndice: a la nobilísima señora Gaspara Stampa.
3- Dialogo de la señora Tullia de Aragón sobre la infinitud del amor.
4- Espejo de amor - Diálogo del señor Bartolomeo Gottifredi en el que se eneña a las jóvenes a enamorarse.
5- La Leonora - Razonamiento sobre la verdadera belleza, de Giuseppe Betussi.

Voy a empezar por el Espejo de Amor, editado en Florencia en 1547 (el editor especula en base a unas ciertas cartas que debe haber sido escrito unos cuatro años antes), diálogo entre la noble Magdalena y su sirvienta Coppina, quien por lo que parece tiene unas cuantas cosas para enseñarle

13 de agosto de 2009

Convite (con gancia y limón)


Fue un convite en lo de Eva, con cazuela de pollo, postre de chocolate, un montón de gente (que acá en la foto no se ve) y gancia con hielo y limón.

¡Salute!

11 de agosto de 2009

Rostra


Poia (TN), Italia, 1916

De derecha a izquierda, mirando a cámara, mi abuela Emma, mi bisabuela Elisa, y mi tartarabuela María.
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(desenfocada -a propósito- Amelia. Otro día tal vez cuente su historia)
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Sobre la falda, escondido, el tío Abramo.
Detrás, la casa de la familia.
Delante de la computadora, acá, yo ( seguro que mi madre, y mi hermana también, pero no puedo hablar por ellas), que las miro, perpleja, tratando de encontrar en sus caras algún gesto o indicio de ternura prospectiva, algún rasgo que nos vuelva familiares, un punto en sus miradas que haga olvidar por un momento el abismo inmenso que nos separa.

2 de agosto de 2009

Flan


Tres pizzas, veinticuatro empanadas, dos botellas de vino y tres cervezas, como corresponde, por el día del amigo.
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¿Flan? Solamente este:



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Punto en común

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¿Historia?
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Solamente en las papeletas rectangulares que tenemos las cuatro, parecidas;
y en todo lo que hemos compartido juntas.
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