Un magnifico concierto en la capilla del colegio Maria Auxiliadora: el Padre Nuestro de Leos Janácek y Requiem, de John Rutte.
La felicidad tiene algo de inefable, algo de increible tambien. Pero es asi.
15 de mayo de 2015
14 de mayo de 2015
Hoy me llama Claudia, alborozada. Claudia la nieta del tio Abramo, el de la esquina del negocio de vino, la hija del propietario de campo y de un monton de plata, Claudia golpeada, despreciada y finalmente expulsada de la casa-chalet por su propia madre, Claudia con un hijo y un marido imprentero, Claudia va y viene por toda la ciudad en bicicleta y su carrito cartonero, y junta montañas de latas de gaseosa, papeles, bidones y hueveras de cartón, su rostro menudo endurecido por los golpes, la intemperie y la aspereza de la vida, idéntico al de su abuelo cuando era joven.
Me cuenta que la llaman de la Biblioteca Almafuerte, que estan haciendo limpieza (o sea, tirando a la mierda todos los libros), que ella los libros no los tira sino que muchos los conserva para su hijo o los regala por el barrio a las personas que piensa que les pueden servir, que ya habia hecho dos viajes,y que cuando esta en su casa vaciando el tercer carro de libros, ve aparecer entre tantos papeles un librito anaranjado, Diario del mio viaggio di mare, de Abramo Battaia. Qué hijos de puta los de la biblioteca, que tiran un libro que nosotros mismos les regalamos hace unos años, fue mi primer comentario. Qué suerte que así puedo yo también tener el libro, me dice ella. Se me hace un nudo en el estómago y en la garganta. Así mi hijo va a ver que su bisabuelo también está en un libro. Yo lo tenía que querer en silencio a mi abuelo, si decía algo bueno de él mi mama se enojaba y me pegaba. Y a quien iba a llamar para compartir semejante gran alegría? No estaba segura si el celular seguia siendo el mismo entonces buscó y encontró mi numero en una guia viejísima de esas que le dieron para reciclar.
Finalmente, un fil de fumo. Ya estaba empezando a faltarme el aire.
Me lo pasé todo el día escuchando a Maria Callas.
13 de mayo de 2015
Una cantante maravillosa canta Carmen de Bizet, en el examen de francés
L'amour est un oiseau rebelle
Que nul ne peut apprivoiser,
L'amour est loin, tu peux l'attendre;
Tu ne l'attend plus, il est là.
Mónica me mira envuelta en su poncho de lana, con sus ojos tristisimos, no dice nada. Le pregunto, y? como estas? suspira, ahi andamos y enseguida, antes de que yo pueda hacer algun comentario me dice: vos estas espléndida. Hago lo que puedo, le contesto, trato de vivir el presente, apaciguar las expectativas desmesuradas que solamente generan infelicidad, disfrutar cada pequeña cosa. Me sentí miserable diciendole eso a alguien que evidentemente tenia dentro una profunda pena y que para ella no era cuestión de disfrutar el presente. No estoy de capa caída.
Una caminata, la pileta, el auto a toda velocidad, una direccion que no puedo encontrar, de regreso al barrio noroeste profundo, reunion con Marta y Bruna, a la tarde, una cantidad de fotos increibles, las historias que se van armando, el vaso de cerveza que ya veo que no voy a terminar de tomarme esta noche, la noche y la mañana en perfecta simetría, alguien me da charla, mejor me voy a dormir.
11 de mayo de 2015
Un desvanecimiento, esta mañana. Como una ola enorme que antes de romper se retira y deja la playa casi en seco, algo asi sentí hoy por un momento. Despues se pasó, como todo.
La caminata.
El sendero por el parque.
Los árbolitos recién plantados, y los añosos.
El pasto bien cortado.
El puente de barandas azules (que seguiremos usando mientra el hormigón sobre el zanjón esté así de finito a punto de quebrarse).
La ferretería enorme de la esquina.
El canal que baja lleno de agua de las sierras.
El punto del globo terrqueo en las antípodas de este parque.
Un sube y baja, las antípodas, como la ola gigante, o como la marea, en el que se alternan la luz y la oscuridad, el sueño y la vigilia, y la plenitud y el vacío.
La caminata.
El sendero por el parque.
Los árbolitos recién plantados, y los añosos.
El pasto bien cortado.
El puente de barandas azules (que seguiremos usando mientra el hormigón sobre el zanjón esté así de finito a punto de quebrarse).
La ferretería enorme de la esquina.
El canal que baja lleno de agua de las sierras.
El punto del globo terrqueo en las antípodas de este parque.
Un sube y baja, las antípodas, como la ola gigante, o como la marea, en el que se alternan la luz y la oscuridad, el sueño y la vigilia, y la plenitud y el vacío.
10 de mayo de 2015
Mas historias de amor:
¿Como lo conociste? le preguntábamos anoche a quien nos contaba que se separó, y que ese que la trajo es el hombre de su vida. Un aviso en la revista de los clasificados. Tenía que vender un ropero que estaba en la casa de un inquilino, mi hija me publico el aviso, este hombre llamó, vino a verlo, quedo que en dos o tres días venia a buscarlo. Pero la persona en cuya casa estaba el ropero (no era la mía) lo sacó ahi no mas a la vereda. Así que tuve que llamarlo, y vino a buscarlo, y me pagó y se lo llevó. Y a los ocho meses me vuelve a mandar un mensajito, a ver si no tenía algun escritorio para vender, y vino a ver uno que teníamos, pero mi marido le pidio demasiado, y entonces se fue, pero me volvio a escribir para disculparse que no habia comprado nada. Y ahí empezamos, mensaje va mensaje viene. Un año. Hasta que no aguanté mas esa doble vida, y entonces le dije toda la verdad, a mi marido y a mis hijos. Me fui de mi casa, me lleve nada mas que mi ropa. Me fui a vivir con J*****, hace cuatro meses. Nos fuimos a la playa en el verano, ahora en un mes nos vamos a las cataratas, y a fin de año, a ver a mi hija, empecé el gimnasio la semana pasada, le compramos a mi marido la mitad del auto, así yo puedo seguir trabajando, y voy a ver a mis hijos casi todos los días. Una vez hace poco, nos reunimos los tres, y mi marido le dijo a J***: "solamente espero que no la defraudes, si no, ahí voy a estar yo de nuevo para protegerla".
Sos el centro exacto de mi vida, segun me contaron, alguien dijo.
Y el italiano ese con el que chateaba me pagó el pasaje, y yo me fui un mes y medio, y estuve ahí con su familia en Napoli, y luego en su departamento en Lucca y recorrimos muchisimo y fue con él que aprendí a hablar en italiano, como por ejemplo la expresión "farcela": ce la fai ad esser pronta in cinque minuti? Pero cuando me acompañó al aeropuerto que yo me volvía me dijo: estoy seguro de que nosotros no nos vamos a volver a nunca más. Y si, tuvo razón. Yo despues ya no quise más....
¿Como lo conociste? le preguntábamos anoche a quien nos contaba que se separó, y que ese que la trajo es el hombre de su vida. Un aviso en la revista de los clasificados. Tenía que vender un ropero que estaba en la casa de un inquilino, mi hija me publico el aviso, este hombre llamó, vino a verlo, quedo que en dos o tres días venia a buscarlo. Pero la persona en cuya casa estaba el ropero (no era la mía) lo sacó ahi no mas a la vereda. Así que tuve que llamarlo, y vino a buscarlo, y me pagó y se lo llevó. Y a los ocho meses me vuelve a mandar un mensajito, a ver si no tenía algun escritorio para vender, y vino a ver uno que teníamos, pero mi marido le pidio demasiado, y entonces se fue, pero me volvio a escribir para disculparse que no habia comprado nada. Y ahí empezamos, mensaje va mensaje viene. Un año. Hasta que no aguanté mas esa doble vida, y entonces le dije toda la verdad, a mi marido y a mis hijos. Me fui de mi casa, me lleve nada mas que mi ropa. Me fui a vivir con J*****, hace cuatro meses. Nos fuimos a la playa en el verano, ahora en un mes nos vamos a las cataratas, y a fin de año, a ver a mi hija, empecé el gimnasio la semana pasada, le compramos a mi marido la mitad del auto, así yo puedo seguir trabajando, y voy a ver a mis hijos casi todos los días. Una vez hace poco, nos reunimos los tres, y mi marido le dijo a J***: "solamente espero que no la defraudes, si no, ahí voy a estar yo de nuevo para protegerla".
Sos el centro exacto de mi vida, segun me contaron, alguien dijo.
Y el italiano ese con el que chateaba me pagó el pasaje, y yo me fui un mes y medio, y estuve ahí con su familia en Napoli, y luego en su departamento en Lucca y recorrimos muchisimo y fue con él que aprendí a hablar en italiano, como por ejemplo la expresión "farcela": ce la fai ad esser pronta in cinque minuti? Pero cuando me acompañó al aeropuerto que yo me volvía me dijo: estoy seguro de que nosotros no nos vamos a volver a nunca más. Y si, tuvo razón. Yo despues ya no quise más....
9 de mayo de 2015
Una montaña de ropa para planchar.
Una montaña de brocolis para hervir.
Un montón de niñas para atender.
Un monton de horas esperando.
Un montón de recuerdos que vienen y van, desvaneciéndose en esta tarde de sol.
Un montón de tarteletas que después voy a terminar de preparar.
Un montón de kilómetros por recorrer, tal vez.
Una cucharada de queso crema.
Un punto sobre una palabra escrita en un idioma incomprensible.
Una gota de perfume.
Una montaña de brocolis para hervir.
Un montón de niñas para atender.
Un monton de horas esperando.
Un montón de recuerdos que vienen y van, desvaneciéndose en esta tarde de sol.
Un montón de tarteletas que después voy a terminar de preparar.
Un montón de kilómetros por recorrer, tal vez.
Una cucharada de queso crema.
Un punto sobre una palabra escrita en un idioma incomprensible.
Una gota de perfume.
8 de mayo de 2015
Un montón de alfajorcitos de maicena caseros.
Una fuente con la inscripcion: bebe y vete.
La cabeza que me duele.
Una escena de película bizarra: El transatlántico suelta amarras. Miles de personas se apretujan en el muelle. El contrafagote profundo vibra y extiende su temblor a los cuerpos y a las almas. De pronto una voz, por sobre todo el fragor perfora el tráfago. "Antes de que partas, dice ella, necesito saber algo importantísimo: ¿Te gustan las berenjenas?" Él, en lágrimas, aferrado a babor grita: "¿LO QUÉ?", pero ya nada se oye y la nave parte y todo se pierde entre las brumas.
Los gatos.
El sueño largo y profundo de la tarde.
Una fuente con la inscripcion: bebe y vete.
La cabeza que me duele.
Una escena de película bizarra: El transatlántico suelta amarras. Miles de personas se apretujan en el muelle. El contrafagote profundo vibra y extiende su temblor a los cuerpos y a las almas. De pronto una voz, por sobre todo el fragor perfora el tráfago. "Antes de que partas, dice ella, necesito saber algo importantísimo: ¿Te gustan las berenjenas?" Él, en lágrimas, aferrado a babor grita: "¿LO QUÉ?", pero ya nada se oye y la nave parte y todo se pierde entre las brumas.
Los gatos.
El sueño largo y profundo de la tarde.
7 de mayo de 2015
De Las ciudades invisibles, de Italo Calvino, un pasaje que me encanta:
"Marco Polo le dijo al Kublai Kan:
- Ya te he hablado de todas las ciudades que conozco.
—Queda una de la que no hablas jamás.
Marco Polo inclinó la cabeza. ¿Cuál?
—Venecia— dijo el Kan.
Marco sonrió:
—¿Y de qué otra cosa crees que te hablaba?
El emperador no pestañeó.
—Sin embargo, no te he oído nunca pronunciar su nombre.
Y Polo:
—Cada vez que describo una ciudad digo algo de Venecia.
—Cuando te pregunto por otras ciudades, quiero oírte hablar de ellas. Y de Venecia cuando te pregunto por Venecia.
—Para distinguir las cualidades de las otras, debo partir de una primera ciudad que permanece implícita. Para mi es Venecia.
—Deberías entonces empezar cada relato de tus viajes por la partida, describiendo Venecia tal como es, toda entera, sin omitir nada de lo que recuerdes de ella.
"Marco Polo le dijo al Kublai Kan:
- Ya te he hablado de todas las ciudades que conozco.
—Queda una de la que no hablas jamás.
Marco Polo inclinó la cabeza. ¿Cuál?
—Venecia— dijo el Kan.
Marco sonrió:
—¿Y de qué otra cosa crees que te hablaba?
El emperador no pestañeó.
—Sin embargo, no te he oído nunca pronunciar su nombre.
Y Polo:
—Cada vez que describo una ciudad digo algo de Venecia.
—Cuando te pregunto por otras ciudades, quiero oírte hablar de ellas. Y de Venecia cuando te pregunto por Venecia.
—Para distinguir las cualidades de las otras, debo partir de una primera ciudad que permanece implícita. Para mi es Venecia.
—Deberías entonces empezar cada relato de tus viajes por la partida, describiendo Venecia tal como es, toda entera, sin omitir nada de lo que recuerdes de ella.
El agua
del lago estaba apenas encrespada; el reflejo de cobre del antiguo
palacio de los Sung se desmenuzaba en reverberaciones centelleantes como
hojas que flotan.
—Las imágenes de la memoria, una vez fijadas por las palabras, se borran —dijo
Polo—. Quizás tengo miedo de perder a Venecia toda de una vez, si hablo de ella. O quizás, hablando de otras ciudades, la he ido perdiendo poco a poco".
(La imagen: La caravane de Marco Polo voyageant vers les Indes, 1375
Scanné de Coureurs des mers, Poivre d'Arvor, Abraham Cresques, Atlas catalan)
—Las imágenes de la memoria, una vez fijadas por las palabras, se borran —dijo
Polo—. Quizás tengo miedo de perder a Venecia toda de una vez, si hablo de ella. O quizás, hablando de otras ciudades, la he ido perdiendo poco a poco".
(La imagen: La caravane de Marco Polo voyageant vers les Indes, 1375
Scanné de Coureurs des mers, Poivre d'Arvor, Abraham Cresques, Atlas catalan)
6 de mayo de 2015
Un escritorio de roble de nueve cajones. La madera noble me inspira.
¿Era para aquel lado o para este que tenía que ir? la duda, por un segundo, asomada nuevamente a la ventanilla.
Bruna se acuerda de mi abuelo Camilo, fueron sus inquilinos toda, toda la vida hasta tres años despues de su muerte.
Como un puente hacia el pasado.
¿Era para aquel lado o para este que tenía que ir? la duda, por un segundo, asomada nuevamente a la ventanilla.
Bruna se acuerda de mi abuelo Camilo, fueron sus inquilinos toda, toda la vida hasta tres años despues de su muerte.
Como un puente hacia el pasado.
5 de mayo de 2015
De viaje, todos se van de viaje.
A Salta, a Londres, a Shangai, todos se van.
Yo estoy como Ungaretti: no tengo ganas de tirarme de cabeza en una maraña de calles, déjenme así, como una cosa apoyada en un rincón; me quedo acá disfrutando de este calor suave, y de la plenitud de mis días.
A Salta, a Londres, a Shangai, todos se van.
Yo estoy como Ungaretti: no tengo ganas de tirarme de cabeza en una maraña de calles, déjenme así, como una cosa apoyada en un rincón; me quedo acá disfrutando de este calor suave, y de la plenitud de mis días.
4 de mayo de 2015
3 de mayo de 2015
Una gran cantidad de gente visita el museo esta tarde, miradas desconfiadas, torpeza en el andar, dificultades para hablar, personas heridas, heridos de guerra, de una guerra sorda, esa guerra cotidiana que arroja a los márgenes a quienes sobran, a quienes no llegan, a quienes quedaron a fuera de todo
El otoño se vuelve áspero por culpa del viento sur. Una calma tibia sin embargo
Una luna inmensa. ¿Se vera igual, del otro lado del mundo?
Todo va dicho claramente.
Las hojas secas en enormes bolsas en la vereda.
El otoño se vuelve áspero por culpa del viento sur. Una calma tibia sin embargo
Una luna inmensa. ¿Se vera igual, del otro lado del mundo?
Todo va dicho claramente.
Las hojas secas en enormes bolsas en la vereda.
1 de mayo de 2015
29 de abril de 2015
28 de abril de 2015
24 de abril de 2015
22 de abril de 2015
20 de abril de 2015
19 de abril de 2015
El aire absolutamente calmo, y un raro resplandor sobre el barco que iba entrando esta tarde al puerto mientras esperaba que se hiciera la hora finalmente de cerrar e irme.
Ocho monjas hoy en el museo con sus hábitos negros, sus medallitas y promesas de oraciones para todos.
Alguien se me ha desvanecido.
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