28 de diciembre de 2009
Un poema de Mario Ortiz, en el día de su cumpleaños
26 de diciembre de 2009
Derecho de asilo
¿Es delito reclamar por los perjuicios sufridos a lo largo de muchos años, esperar, impacientarse porque el tiempo pasa y las soluciones no llegan?
¿Es más violenta la violencia dentro de una iglesia que la que se podría haber ejercido en cualquier otro lugar donde hubieran ocurrido las mismas cosas? ¿Es eso lo que las vuelve más graves?
Imagen tomada de Ulrich SINN, "Greek sanctuaries as places of refuge", en MARINATOS, N y HÄGG, R, Greek Sanctuaries, London, 1992, p 92
24 de diciembre de 2009
Ungaretti - Navidad
No tengo ganas
de hundirme
en un ovillo
de calles
Tengo tanto
cansancio
en las espaldas
Déjenme así
como una
cosa
puesta
en un
rincón
y olvidada
Aquí
no se siente
más
que el calor dulce
Estoy
con las cuatro
volutas
de humo
del hogar
La traducción es mía, y el texto en italiano lo tomé de
Giuseppe Ungaretti, Vita d'un uomo - Tutte le poesie, Mondadori, Milano, 1977, p 62.
23 de diciembre de 2009
Coin
Una luz difusa que atraviesa generosa las cortinas de voile.
Un escritorio y tres sillas.
Una biblioteca.
Una repisa, con varios estantes llenos de juegos infantiles.
Un enorme piano de cola, en el centro, abierto, con partituras siempre desplegadas.
Una repisa colgada en la pared opuesta a la ventana, con marco de madera labrada y pintado de dorado, cuyo vidrio protege tres estantes con estatuillas, sopramobili, y varios objetos que nunca terminé de individualizar muy bien.
La amplitud de ese espacio junto al escritorio, y su exquisita prescindencia de modas, y de frívolos aggiornamentos superficiales.
(Pero Mónica me anuncia, con infinita pena, que la próxima vez vamos a tener que seguir hablando en otro lugar)
(la confección de una lista como esta muestra la indiscutida influencia de Eva Murari)
20 de diciembre de 2009
18 de diciembre de 2009
11 de diciembre de 2009
6 de diciembre de 2009
De Tucídides a Testoni (pasando por Borges), con respecto a "Las Ruinas de Bahía Blanca"
Acabo de leer la cita de Borges con que Nicolás Testoni abre su blog "Las ruinas de Bahía Blanca", y me acuerdo de este texto de Tucídides.
4 de diciembre de 2009
"Así como somos resultado de anteriores generaciones, somos también los resultados de sus desviaciones, pasiones y errores, hasta crímenes; no es posible desprenderse totalmente de esa cadena. Si sentenciamos esas desviaciones y nos consideramos dispensados de ellas, no por ello se elimina el hecho de que procedemos de ellas. En el mejor de los casos establecemos un antagonismo entre la naturaleza heredada y nuestro conocimiento, acaso una lucha entre una nueva y estricta disciplina contra lo aceptado desde siempre; implantamos una nueva costumbre, un nuevo instinto, una segunda naturaleza, de modo que la primera marchita. Es el intento de darse a posteriori un pasado del que se querría descender, en contraste con el pasado del que se desciende. Es siempre un intento peligroso, ya que es tan dificil encontrar un limite en la negación de lo pasado y porque las segundas naturalezas son por lo general más debiles que las primeras. Con frecuencia todo queda en conocer lo bueno sin poder hacerlo.
Pero a veces se logra la victoria y los que luchan, los que se sirven de la historia critica para la vida tienen un consuelo: saber que esa primera naturaleza fue alguna vez segunda naturaleza y que toda segunda naturaleza victoriosa puede llegar a ser primera".
F. Nietzsche, Utilidad y perjuicio de la historia para la vida, Alción, Córdoba, 1998, p 57.
2 de diciembre de 2009
Para que la historia no se vuelva una práctica insalubre.
"Hay que tener la fuerza, y de tanto en tanto emplearla, para despedazar y disolver un pasado a fin de poder vivir.
F. Nietzsche, Sobre utilidad y perjuicio de la historia para la vida, Alción, Córdoba, 1998. Traducción: Oscar Caeiro, p 56-57.
La historia anticuaria
La historia monumental
F. Nietzsche, Sobre utilidad y perjuicio de la historia para la vida, Alción, Córdoba, 1998. Traducción: Oscar Caeiro.p 47.
23 de noviembre de 2009
Egipto, según la golondrina del Príncipe Feliz (Oscar Wilde)
La segunda catarata. Los colosos de Memnón sentados en sus enormes tronos de granito, que lanzan su grito de alegría cuando brilla la estrella de la mañana.
El sol entre las palmeras y los cocodrilos en el barro. El nido que construyen las golondrinas en el templo de Heliópolis. Las joyas de Egipto.
Los ibis rojos; la Esfinge, tan vieja como el mundo, que vive en el desierto y lo sabe todo; los mercaderes que caminan junto a sus camellos y llevan en sus manos cuentas de ámbar; y una gran serpiente verde que duerme en una palmera y a la que veinte sacerdotes alimentan con tortas de miel, y los pigmeos que navegan por el lago...
Cuando el Príncipe queda ciego, la golondrina se queda con él, sobre su hombro, y le cuenta historias maravillosas sobre lo que ha visto en esas tierras extrañas. Pero el Príncipe le pide, en cambio, que sobrevuele la ciudad y le cuente lo que ve a su alrededor, y que lleve a quienes las necesiten, las laminitas de oro que cubren su egregio cuerpo de estatua dorada.
De este cuento, entre otros, desde mi infancia surge ese deseo incontenible de tiempos, lugares e historias remotos y exóticos. Podría afirmar, con franco pero recóndito regocijo, que a lo largo de los años ha quedado ampliamente satisfecho.
¿Y ahora? ¿En qué momento cambié de itinerario?
¿A quién le cuento lo que veo, y escucho, rondando por estas calles?
La imagen de los colosos de Memnon está tomada de acá
La paráfrasis del texto de El Príncipe Feliz de Oscar Wilde está hecha en base al texto en inglés que encontré en este sitio
17 de noviembre de 2009
Wendy Darling
Del Henley de los cables al Henley amigo de J.M. Barrie;
de este, a Peter Pan,
y de Peter Pan, a Wendy Darling, la chica de 14 años a la que Peter Pan convence de ir al país de Nunca Jamás para contar historias y cuentos, la protagonista de esa historia:
All children, except one, grow up. They soon know that they will grow up, and the way Wendy knew was this. One day when she was two years old she was playing in a garden, and she plucked another flower and ran with it to her mother. I suppose she must have looked rather delightful, for Mrs. Darling put her hand to her heart and cried, ‘Oh, why can’t you remain like this for ever!’ This was all that passed between them on the subject, but henceforth Wendy knew that she must grow up. You always know after you are two. Two is the beginning of the end.
Todos los chicos, salvo uno, crecen. Ellos se enteran muy pronto que van a crecer y así es como Wendy lo supo: un día, cuando ella tenía dos años, mientras jugaba en el jardín, cortó una flor y corrió hacia su madre. Supongo que debía lucir muy hermosa, porque la señora Darling puso su mano sobre su corazón y gritó: "Oh, por qué no es posible que quedes así para siempre!". Esto es todo lo que sucedió entre ellas, pero de ahí en más Wendy supo que tenía que crecer. Uno siempre sabe eso, después de los dos años. Dos es el principio del fin.
La traducción es mía, a partir de J. M. Barrie, Peter Pan, Wordsworth Classics, Hertforshire, 1993, p 7.
Hoy sábado, Marcelo Díaz acaba de publicar en Acción Literaria un texto de Panero sobre Wendy Darling, su padre y Peter Pan.
También Gaby's postea en su blog Espiando historias un texto de Dolina sobre Peter Pan.
¿Será que no nos queremos ir del todo del País de Nunca Jamás?
¿Será tal vez que queremos que Wendy Darling nos siga contando historias y cuentos? mmm.... La cuestión es que Marina, en El museo del Mundo, también reflexiona sobre esto con una inquietante y magnifica foto.
15 de noviembre de 2009
1913 - Henley's London a la vuelta de mi casa- Cables all around the world
La primera, tomada en el frente de una casa sobre calle Almafuerte, acá a la vuelta.
La otra, en una casa de calle Donado al 500. (esta tiene que ser más antigua, anterior a 1904)
About William Thomas Henley, here.
(Attention, please, no es William Ernest Henley (1849–1903), el padre de la nena en la que se inspiró Barrie para el personaje de Wendy Darling en su libro Peter Pan)
11 de noviembre de 2009
Pasolini - Al Príncipe
La traducción es mía, de P. P. PASOLINI, La Religione del mio tempo, en Bestemmia, Garzanti, 1999, p 528 .
¿Quién está mirando desde las raíces de estos árboles?
Que acá hubo un cementerio alguna vez, entre 1863 y 1885, con un paredón de 2, 25m de altura y una puerta en el sector sur para que puedan entrar y recibir sepultura las personas de religión protestante que empezaban a dar vueltas por acá, es algo que, vagamente, todos sabemos.La especie es fuerte, las palomas parecen todavía cantar sus lúgubres trenos, y las ramas de los árboles agitadas por el viento parecen despertar de su sopor a lejanos e incógnitos fantasmas.
Mäs concreta, (aunque no mucho más verosímil), Irene, mi vecina, una señora ya mayor, me contaba una tarde, sentadas ambas a la sombra de los pinos, que a mediados de los cincuenta, cuando hacían unas remodelaciones en la plaza, todavía salían huesos y ataúdes...
Continúa a la fecha siendo como antes un foco de infección el corralón de limpieza dependencia municipal que ubicada en lo que fue hace algo más de veinte años el cementerio, se encuentra hoy en el que los martilleros llaman el "riñón de la ciudad" Estos días de viento era imposible transitar o permanecer en sus cercanías por el hedor que infecta el ambiente.
Aprovechamos para pasar por ahí. Aquello no es realmente un corralón como se dice sino una estanzuela. Vese en ella caballos, vacas, mulas, cerdos, cabras, lanares, gallinaceas. Los animales mayores alcanzan más o menos el número de 70. Están en buen estado de gordura.
(y sigue hablando sobre la función de este riñón en la ciudad, y sobre los particulares habitantes que vienen a dar cumplimiento a la máxima de Alberdi "gobernar es poblar". Pero no seguí copiando el artículo, saqué fotos, pero no alcanzo a ver qué dice)
9 de noviembre de 2009
Cadeaux
Después, hace tres años, en la fiesta de San Silverio, en White, me dieron un clavel rojo a cambio de un deseo.
(no es que la Madonna, San Silverio, o el clavel hayan tenido parte demasiado activa en la cuestión, pero sí el deseo)
La estampita de San Silverio la perdí, pero del clavel conservo el cabito y la corola, secos.
El resto, cumplido, (hacen hoy dos años)
VOILA:
7 de noviembre de 2009
Ni es el conde Ugolino
ni está en la torre
del hambre con nosotras,
ni el pronombre me
podría decirse
ni por el dolor cuando
se lleva una mano con la otra
hasta su boca
y se la muerde.
El conde Ugolino en Inferno, XXXIII, 1-78.
El verso 58, al que aquí me refiero dice ambo le man per lo dolor mi morsi.
3 de noviembre de 2009
Merini - El vuelo suave (para Nico, que hoy cumple años)
O el vuelo suave de tu pensamiento cálido
sobre mi palabra
y tu sueño salvaje
junto a mi cuerpo vivo;
o la inquietud de la primavera
cuando cae el sonido de la semilla
sobre la tierra fecunda de palabra;
así, vos sos el sol mío.
El poema es de Alda Merini, y la traducción es mía, del poema O il veleggiare
29 de octubre de 2009
Stigliani - Gradación creciente de felicidad
¡Feliz quien te ve!
¡Más feliz quien puede hablarte!
¡Felicísimo quien puede tocarte!
¡Semidios, quien besa tu bello semblante!
¡Dios, el que hace lo restante!
El poeta es Tomasso Stigliani di Matera (1573-1651) , la traducción es mía, y el texto está tomado de Lirici Marinisti, a cura di Benedetto Croce, Bari, Gius Laterza & figli, 1910, p 18. Si alguien quiere leer el texto original está acá.
(Que el hombre era un poeta exquisito parece que es algo que no todos sus contemporaneos estuvieron tan fácilmente dispuestos a admitir. Pero, bueno, él tampoco se ahorraba nada. En los comentarios explico por qué)
26 de octubre de 2009
Esos libros son viejos, juntan mugre, ni las ratas los quieren
Cuando tenía 12 años empecé a estudiar italiano.
Una cosa que me llamaba la atención, cuando iba a la Dante -en la Avda Colón- era la enorme biblioteca que se desplegaba en armarios vidriados a lo largo de los pasillos. Como yo era una "niña curiosa", me la pasaba mirando los lomos de los libros: esas vitrinas estaban SIEMPRE cerradas con llave: los libros que se suponía podian interesarme, estaban en otro lado.
Ya después, pude yo misma tomar esas llavecitas con el respectivo número de biblioteca grabado en su superficie, y mirar, hojear y usar muchos de esos libros. O no. Porque uno va creciendo y formándose no solamente con los libros que lee sino también con esos que uno sabe que están ahí, aunque no los haya leído, o por el momento no tenga entre sus planes leerlos.
La PRESENCIA de esa biblioteca, con esas ediciones de más de cien años, con obras completas de autores que ya no se editan más, con libros escritos a lo largo de cinco siglos y editados muchos de ellos por única vez a principios de siglo XX (libros que -claro-, no son para llevarse a la cama o a la reposera a la hora de la siesta, ni para reforzar un curso inicial de italiano, ni siquiera para jactarse de conocer las últimas novedades de la editoría italiana-, y que espantaron durante años a tenaces lectores de bestsellers), para mí fue fundamental, fundante de mi propia identidad.
Ahora, y desde hace un año, y después de una selección en la que se salvaron, sí, los "mas conocidos", -dicen que por razones de espacio- esos libros están ahí en una pequeña mesita a la entrada, a disposición de quien quiera tomarlos.
Hoy le volví a preguntar a quien se encarga de volver expósitos a esos libros por qué, por qué se deshacen de ellos así.
Me dijo: son viejos, juntan mugre, ni las ratas los quieren.
¿Ni las ratas?
Yo sí.
25 de octubre de 2009
Cuarenta y cuatro
Pero
hete aquí que siento
que estoy cada vez mejor.
20 de octubre de 2009
Primer regalo de cumpleaños
Aunque todavía faltan cinco días, hoy recibí mi primer regalo de cumpleaños. Pedro Caballero compró todos los martes durante un año el diario La Nación, juntó los fascículos, los hizo encuadernar, y esta mañana me trajo, envuelto en un espléndido papel color rojo, el libro Leonardo Da Vinci, Una mente brillante, con esta dedicatoria:
Me dijo: Yo lo leí una vez, pero desde que lo empecé a comprar, ya lo tenía destinado.
17 de octubre de 2009
Paolo Buzzi - LLuvia en el pinar antidanunziana

La imagen está tomada de acá
Lluvia en el pinar antidanunziana
Palabras en libertad
(a la izquierda)
Fórmula química del efluvio del agua
A Z Oº C L
(a la derecha)
para batería entonaruidos (las otras tres palabras no alcanzo a verlas)
(abajo)
10 millones de agujas de madera cada 10 m cuadrados
Paolo Buzzi
Aldo Palazzeschi - Déjenme divertirme
(1910)
¡Tri tri tri,
fru fru fru,
uhi uhi uhi
ihu ihu ihu!,
¡El poeta se divierte
locamente,
desmedidamente!
No lo insulten,
déjenlo divertirse
pobrecito,
estas pequeñas tonterías
son su entretenimiento.
Cocù rurù,
rurù cucù,
cuccuccurucù!
¿Qué son estas indecencias?
¿estas estrofas extravagantes?
¡licencias, licencias,
licencias poéticas!
Son mi pasión.
Farafarafarafa,
tarataratarata,
paraparaparapa,
laralaralarala!
¿Saben qué son?
Son las sobras,
no son estupideces,
son..... los desechos
de las otras poesías
Bubububu,
fufufufu.
Friu!
Friu!
Pero si de cualquier nexo
carecen,
¿para qué las escribe
ese tonto?
Bilobilobilobilobilo
blum!
Filofilofilofilofilo
flum!
Bilolù. Filolù.
U.
No es verdad que no quieren decir,
quieren decir algo.
Quieren decir…
Sin saber la letra.
Una cosa muy vulgar.
Y bueno, así me gusta hacerlo.
¡Aaaaa!
¡Eeeee!
¡Iiiii!
¡Ooooo!
¡Uuuuu!
¡A! ¡E! ¡I! ¡O! ¡U!
Pero jovencito,
dígame un poco una cosa,
no es la suya una pose,
querer con tan poca cosa
mantener alimentado
tan enorme fuego?
Huisc... Huiusc...
Huisc... Huiusc...
Sciukoku koku koku,
koku koku koku,
Sciu
ko
ku.
Pero ¿cómo hay que hacer para entender?
Usted tiene muchas pretensiones,
pareciera que usted escribe en japonés.
Abì, alì, alarì.
¡Riririri!
Ri.
Déjenlo nomás que se divierta,
es más, es mejor que no termine.
La diversión le costará cara,
Lo tratarán de burro.
Labala
falala
falala
y luego lala.
y lalala lalalalala lalala.
Es verdad que es un riesgo muy fuerte
escibir cosas así
que hoy en día hay profesores
por todas partes.
Ahahahahahahah!
Ahahahahahahah!
Ahahahahahahah!
En fin,
yo tengo totalmente razón,
los tiempos han cambiado,
ya nadie exige nada más
de los poetas:
¡déjenme divertirme!
La traducción es mía, el texto está tomado de GUGLIELMINO, S, Guida al Novecento, Milano, 1971, p 171. Las estrofas en cursiva, en el original, tienen rima consonante; pero preferí no retorcer demasiado el castellano de mi versión.
10 de octubre de 2009
Desasosiego empático

Vista de (lo que queda de) el galpón de montaje de los Talleres Bahía Blanca Noroeste
tomada desde un hueco del paredón de calle Malvinas, junto al dibujo con el que los vecinos del barrio piden la apertura de la calle Blandenguez.
¿Qué tengo que ver yo, qué tiene que ver mi familia con esta historia, con estas personas a las que entrevisto y que me cuentan? ¿Por qué siento la necesidad de indagar, conocer, contar esto que fue, este desastre, lo que pasa ahora con todos los que estuvieron ahí?
¿Cómo hacer para no quedar atrapada en la versión de un pasado recortado por la distancia, idealizado por la propia nostalgia de la juventud de quienes hablan, mistificado por el contraste con un historia reciente que a duras penas pueden decir? ¿Cuánta resistencia interna hay que oponer a los relatos minucisamente apocalípticos para seguir pensando que sí vale la pena tratar de entender y decir qué fue lo que pasó?
¿Cómo contrarrestar las explicaciones exaltadas, moralizantes y asbolutas (tipo "los argentinos somos así, no podemos tener nada", "los políticos son todos unos hijos de puta", "todo esto venía de arriba, qué podíamos hacer"), los desplazamientos tranquilizadores (por ejemplo, espantarse por los edificios mismos en ruinas ), y los juegos de victimización/demonización de quienes tuvieron que ver en esto?
¿Cómo contrarrestar lo más fuerte, lo más pregnante, lo más cómodo para todos, con respecto a este tema, cómo contrarrestar la tendencia al borramiento y al olvido?
8 de octubre de 2009
Montale - Piropo, para concluir
.
Maravillosos tus brazos. Cuando
muera vení a abrazarme, pero
sin el pullover.
.
.
La traducción es mía, a partir de Piròpo, per concludere, del libro Poesie disperse, en E. MONTALE, Tutte le poesie, Mondadori, Milan, 2000, p 853.
Puerta


La reja de una casa en gorriti al 700, de la época en que la mayor parte de las casas de este barrio eran de gente mas o menos acomodada, y los vecinos se esforzaban para que sus casas (o las puertas, al menos) luzcan con cierto ornamento.
4 de octubre de 2009
Arte Cisoria
Empecé a trabajar en estos poemas en 1999. Algunos de ellos, y ya agrupados bajo este título, aparecieron en Vox Virtual, nº 13, en Diario de Poesía, nº 69 (diciembre 2004-marzo 2005), p 5-6 y en la Antología 23 chichos bahienses, Vox, 2004, páginas 93-97.
1
Nada,
nada tiene que ver con cuestiones de higiene:
la transpiración cae
en la masa del pan
cerca del horno a la madrugada
la sangre del dedo
apenas tajeado
sobre la paleta entera.
2
Ya estás cansado
tantas horas,
desde las cuatro o antes
tal vez al lado
de la noria
que no para;
y te pegás un tajo,
en cualquier lado
aguantando
el dolor, la sangre, el sarcasmo
de quien te lleva,
como siempre,
a la enfermería.
3
No es tanto el peso
de las botas de goma,
o el roce constante del mango
de plástico del cuchillo
o el tener que llevar el cabello atado
bajo la cofia blanca
(no sea cosa que
se vaya a caer un pelo):
es la humedad
sobre la ropa mojada,
la que molesta
cuando la sangre salpica.
4
Sobre la piedra húmeda
la hoja en círculos
deslizándose
dos o tres vueltas
de un lado y del otro;
y la yema del dedo todo
a lo largo del filo
empastada
con agua caliente y polvo
promiscuo de piedra
y acero
5
Los tubos de luz enceguecen
a esta hora y más
cuando uno llega tarde cansado y tiene
que agarrar el martillo y darles
a los animales seco
tratando de no romper el seso
mientras callados los viejos
terminan,
antes que enciendan la noria,
de afilar su cuchillo
en las piedras.
6
Como la hoja que
cuanto más horada
y penetra
y repasa
y se gasta
más se afila
y se afina
hasta que de ella no queda
prácticamente
nada.
7
No es común un toro blanco en la manga.
Ni tan inmenso,
ni tan hermoso.
Ocupa solo todo el cajón; y con él, el ritmo
monótono de los golpes
en la nuca se corta.
Cabecea, se mueve, se agita;
pero no cae.
Catorce veces. Al final,
hasta el capataz viene.
Recién ahora logran
colgarlo en la noria; y tienen
que llevar agarrada esa cabeza,
para que no se enganche en el piso,
para que llegue al sitio del degüelle,
desangre,
y se la corten.
8
Se te acerca despacio
el caballo sin recelo
te conoce
lo vas trayendo
le clavás
hasta el corazón el puñal;
se desangra lento
tambalea
al final
se le abren las patas
se cae.
Lo charquean después
y en bolsas
en pozos
ponen la carne
para que no se pudra
9
Por los potreros
de noche sin zapatos
entre chañares secos,
alambrados y desagües,
Elena perseguida
por el miedo y por un hombre
con un cuchillo en la mano;
entre las plantas de agropiro,
se queda ella con los chicos,
todos quietos y en silencio,
hasta que él se duerma
y la borrachera
se le pase.
10
Elena parte el pan
recién sacado del horno
de ladrillos las gallinas
pisotean las migas
embarradas y la sombra
de la parra seca,
deshaciéndolas
con sus patas
en el agua mansamente turbia
de la acequia;
con sus dedos
ajados
parte, Elena,
el tierno bollo
salado
para que Alvarito coma.
11
La lancha entre cabezas
secas escamas
espinazos
y Tobías magnífico
con su delantal
de plástico y su mujer
bajo la sombra
del sobretecho blanco,
desbordándose
de filetes limpios
la mesita
metálica.
12
Parece que el tajo no fue
seco y preciso; se ve
que el cuchillo no estaba
bien afilado. Una pena,
la carne de chivito queda
mucho más tierna cuando
no patalea ni grita y la sangre
cae en seguida en el tacho.
(Y es que se nota la diferencia,
se nota en la consistencia
al asarlo).
13
Hendir la hoja cada vez
hasta el más oscuro rincón
descoyuntando los huesos,
sin que se rompa la carne;
deslizar la pulpa despacio
con las manos para dejar
limpio el cartílago, la carcasa entera,
alas patas pechugas; sí,
fueron varias las navidades
hasta la madrugada deshuesando;
después lo rellenás
con ananá jamón nueces lo cosés
con hilo y lo dejás
listo para meterlo al horno.
14
Habría que terminar
de pelar la fruta;
¿y esa manzana que está,
así, como machucada?
¿la habrán dejado crecer
demasiado tiempo en su árbol,
o madurar al sol y podrir
bajo el calor áspero o algún
pájaro, tal vez
la habrá picoteado?
Habría que pelarla, cortar
lo poco o mucho que se pueda usar
y lo demás,
tirarlo.
15
Huecas carcasas
cartílagos
Leticia apila
en tierna
montaña
descoyuntada
(después tendrá
que retocar un poco
el esmalte en esa uña
que se ha quebrado).
16
“Una de las virtudes del fracaso es mostrarnos
que al final muy pocas cosas
dejan huella en el mundo”.
Pero quién sabe
si los tajos en la carne
con el tiempo
se borran.
17
Que las palabras descubran
inmediatamente las cosas
es algo
que raramente se da; más bien
se trepan unas a otras,
escondiendo entre sus letras
silencio, suciedad y olvido,
y se estrujan destilando
sangre, sopor o ensoñamiento
inocente del dolor
indiferente al tajo
indecente y al hedor:
filo y no cuchillo:
distancia respetuosa y no desprecio
incomprensible;
incertidumbre en vez de hartazgo
una cierta pena, y no la muerte;
naturales cambios
en vez de despedazamiento.
18
A cada hachazo
saltan en pedazos
las rodajas viejas,
abriéndose por entre sus grietas
la madera reseca.
Para la cocina económica
igual
esos pedazos
sirven;
sí,
son los mejores.
19
Cabría un dedo
entero en lo hondo
del tajo recién
abierto venciendo
el dedo el espacio
de la milimétrica
espesura de la hoja
entre esas fibras
cabría
si no estuviera lleno
de sangre
todavía
demasiado fresca.
20
Empuñándolo
como en un juego
como asentando el filo
sobre la carne
acariciando
como en la chaira de madera
la hoja,
estremeciendo la piel
bajo el peso
imperceptible
del cuchillo
dibujada lenta
la sangre
en un hilo.
21
El acero no se repara
al quebrarse
tampoco la carne
mal tajeada.
Ninguna enmienda es posible
sí la compensación:
una hoja nueva,
otro cabo,
y el propio,
en lugar
de algún cuerpo mal
despostado.
Frutillas licuadas, de varios modos

Motivada por el calor de la primavera, y tentada por las fotos y las recetas de Artemisia ayer licué:
1) Frutillas, unas cucharadas de azúcar y un pote de yogur de vainilla
2) Frutillas, una banana, una naranja exprimida y un pote de yogur de vainilla.
Algo así como un trago con las frutas del paraíso, pero aquí y ahora.
contentique cibis nullo cogente creatis
arbuteos fetus montanaque fraga legebant
Ov, Met. I, 102-104)
30 de septiembre de 2009
Dulce de frutillas, por Gabriel Rivas

Una nube de espuma rosada, se forma, después de haber puesto un kilo de frutilas y tres cuartos kilo de azucar a fuego máximo, dijo Gabriel, el dueño de la verdulería que está al lado de la Cooperativa.
Una nube de espuma rosada.
Me compré una bolsa llena de frutillas, solamente para eso.
......................................................................................
Gabriel, el verdulero, tiene 27 años, hace dulce de frutilla, diseña prototipos de autos de carrera, hace planos de construcción con la precisión de un ingeniero, y habla sobre historia egipcia o griega (según el programa que estén dando ese día por televisión, en uno de esos canales de documentales por cable) o sobre historia argentina (mejor todavía): Rosas, Rivadavia, Sarmiento, si se da la ocasión.
24 de septiembre de 2009
Ginna - Las locomotoras con medias

.
.
“¿Y si la bóveda de nuestro cerebro fuera la campana de una chimenea ahumada por nuestros negros pensamientos llenos de tizne?
.
A lo largo de los años de nuestra vida nunca hemos rasqueteado ese hollín tenebroso”.
…Es cierto que nosotros sentíamos que la campana de nuestro cerebro se ahumaba con pensamientos llenos de tizne mientras nuestro corazón llameaba con lenguas rojizas de incendio.
La imagen y el texto (que yo misma traduje) están tomados de MASI, Alessandro (ed), Zig Zag. Il romanzo futurista. Textos de Soffici, Corra, Conti, Ginna, Benedetta, Spiridigliozzi, Sanzin y Marinetti, Il Saggiatore, Milano, 2009, p 174-175
22 de septiembre de 2009
16 de septiembre de 2009
Artemisa/Diana en Efeso

Me acordé del libro para los niños curiosos. y la ilustración de las siete maravillas del mundo.
Me acordé de las vírgenes/madres.
Me acordé de las clases de historia antigua.
Me acordé tambien de las de historia del arte.
Me acordé de Calímaco y de Ovidio.
¿Qué es esto?
Daría la impresión que nada es exactamente lo que parece, por suerte.
Las fotos son de Artemisia Comina, una de mis bloggers favoritas.
9 de septiembre de 2009
Rodajas de zapallo con ajo, cebolla y tomate al horno

A veces preparaba rodajas de zapallo al horno con mucho condimento, cebolla, tomate y pan rallado.
Paulatinamente, ingredientes como por ejemplo ají picante, azúcar, vino, descomunales cantidades de aceite de oliva, ajo, salsa inglesa, cebollas enteras se empezaron a mezclar y mezclar sobre las rodajas de zapallo de maneras cada vez más improbables e incomibles.
De vez en cuando (hoy, por ejemplo) los preparo así, los zapallos, con verdeo ajo y tomate picado. Son como un punto de encuentro, pero al que cada uno llega en momentos diferentes, cuando uno aún no ha llegado, cuando el otro ya ha partido.
6 de septiembre de 2009
Desempaque
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Después de un largo y ajetreado itinerario, el viajero considera que ha llegado a destino, desempaca y acomoda cada cosa en un lugar preciso que ha preparado, a ese fin, con amoroso cuidado: un poco de ropa y calzado (ya ha desechado por el camino casi todo lo que no usaba), fotos (blanco y negro, y en colores, en álbumes y sueltas), souvenires exóticos, estampillas, documentos, frascos vacíos que vuelven a traer el perfume de algunas noches de las que -sin embargo- no puede precisar casi nada, varias cartas, papeles llenos de firmas, recuerditos cuya proveniencia ha olvidado por completo pero que se volvieron parte entrañable e imprescindible del equipaje, tests de inteligencia, análisis de sangre, estampitas y medallas de la virgen maría, cuadernos en los que ha llevado más o menos preciso el recuento de las vicisitudes, errores, expectativas y maravillas del viaje, recortes de diarios, diskettes que sabe que no va poder leer ya nunca más en ninguna computadora, libretas en las que podría encontrar (si las releyera) caligrafías ahora ajenas peroque fueron -en otro momento- casi propias, cajas con alhajas valiosas y baratijas, mapas, un cepillo para la ropa, un par de pantuflas tejidas, un clavel rojo seco.
Espera, ya, no tener que volver a partir.
29 de agosto de 2009
Calímaco - La luz del atardecer en Alejandría
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A mí, suntuosa lámpara de veinte mechas,
Calistión, hija de Critias, me ofrendó al dios de Cánopo,
ex voto para su hijo Apellis. Cuando veas mis llamas
dirás: ¡Luz del atardecer!, ¿cómo has caído?
El dios de Cánopo era Serapis y su templo estaba a algunos kilómetros al este de Alejandría de Egipto.
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Las traducción de Belles Lettres dice "estrella de la tarde" o "lucero de la tarde".
Pero se ve que ese traductor no ha estado ni una vez, al atardecer, en Alejandría.
No se habría perdido en el romántico cliché del lucero, y jamás habría podido olvidar el resplandor - en griego, en rigor, está en plural, brillos, fuegos, llamaradas-, el color y el calor de una tarde ahí.
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La traducción es mía, hecha hace mucho tiempo, cuando todavía sabía griego.
El texto del epigrama 55 de Calímaco está acá , en Callimachus, Hymns and Epigrams. Ulrich von Wilamowitz-Moellendorff. Berlin. Weidmann. 1897, en Perseus Digital Library . En la Antología Palatina: VI, 148.